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CIUDAD DE LA PLATA

 

 

Capital de la provincia de Buenos Aires

La Plata es una de las ciudades argentinas de mayor jerarquía institucional, reconocida además como un modelo de desarrollo urbanístico y un polo de excelencia científica y académica. Fundada en 1882, fue la primera ciudad de América íntegramente planificada. Su trazado urbano, concebido como un cuadrado perfecto, con una plaza y una avenida cada seis cuadras, despertó, entre finales del siglo XIX y principios del XX, admiración internacional, al punto de haber sido exhibido en la Exposición Universal de París de 1889 como ejemplo de vanguardia urbanística. Las diagonales, pobladas de tilos y jacarandas, son emblema y marca registrada de ese trazado urbanístico.

Sede de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial

La Plata es sede de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la principal provincia argentina. Pero cuenta además con tres universidades: la Nacional de La Plata (una de las más importantes del país), la Católica de La Plata y la Tecnológica Nacional. Se distingue, así, como una ciudad esencialmente universitaria, que alberga también centros de investigación científica de reconocido nivel. Figuras de las letras, como Almafuerte o Ernesto Sábato; de la pintura, como Emilio Petorutti; de las ciencias, como Alejandro Korn, Florentino Ameghino o René Favaloro, son sólo algunos referentes de una ciudad que ha forjado una gran tradición académica con sólidas raíces en el humanismo y el cientificismo.

Ubicada a 59 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Bs. As.

La Plata ha consolidado una identidad propia y cuenta, además, con un fuerte atractivo para el miniturismo. En su eje fundacional brillan edificios renacentistas y neoclásicos (como los palacios que albergan a la Municipalidad, la Gobernación, la Legislatura y la Suprema Corte) y también una Catedral que es  considerada una de las grandes joyas internacionales de la arquitectura gótica. Cuenta también con uno de los teatros de ópera más importantes de América latina, el Argentino, que renació después de un incendio ocurrido en 1977, y habita ahora una obra de arquitectura moderna.

Valorada por su riqueza forestal

Cuenta además con uno de los más importantes museos de Ciencias Naturales del Cono Sur, dirigido en sus tiempos fundacionales por el célebre perito Pascasio Moreno, emplazado en el circuito del Bosque y el Zoológico. Cuenta a su vez con un Planetario recientemente inaugurado. Entre sus tantos atractivos también se encuentra la República de los Niños, un parque temático que incluye réplicas a escala infantil de sus grandes monumentos arquitectónicos.

Con una población de 600 mil habitantes

La Plata, es un vibrante conglomerado urbano, con fuerte impronta cosmopolita, que a la vez conserva la dimensión humana de una ciudad mediana. Por encima de sus atractivos urbanísticos, edilicios y paisajísticos, es –por su propia naturaleza- una ciudad hospitalaria, siempre abierta a recibir estudiantes, profesionales, artistas, investigadores, docentes y turistas.

CON ESA VOCACIÓN Y ESE ESPÍRITU, DARÁ LA BIENVENIDA EN NOVIEMBRE DE 2019 A LA REUNIÓN LACANOAMERICANA DE PSICOANÁLISIS.

 

 

 

 

 

Historia de La Ciudad de La Plata

 

Luego de haber sido designada Buenos Aires como capital de la República, durante la presidencia del Teniente General Julio Roca, era necesario crear una capital para la provincia de Buenos Aires. Comprendiéndolo así, su gobernador el doctor Dardo Rocha, pocos días después de asumir el mando, en mayo de 1881, dispuso que se iniciaran los estudios para determinar el lugar en que debía establecerse la nueva capital de la provincia.


El 14 de marzo de 1882 el doctor Dardo Rocha, elevó un mensaje a la Legislatura Provincial acompañando un proyecto por el que se declaraba capital de la provincia de Buenos Aires el municipio de la Ensenada. El proyecto fue aprobado con algunas reformas, siendo la más importante la que se refería al nombre de la futura ciudad. La tradición atribuye a JOSÉ HERNÁNDEZ, autor del “Martín Fierro” la idea de bautizar a la nueva ciudad con el nombre de “La Plata”. El 1º de mayo de ese año se promulgó la ley declarando capital de la provincia de Buenos Aires al municipio de la Ensenada y ordenando la fundación de una ciudad que se denominaría “La Plata”.


Finalmente, el 19 de noviembre de 1882, el doctor DARDO ROCHA, colocó la piedra fundamental de la que sería la ciudad costera de La Plata, al sudeste de Buenos Aires y con ello se da por fundada esta ciudad, que será la futura  capital provincial.

 

Diseñada y construida bajo la dirección del arquitecto nacido en Buenos Aires, PEDRO BENOIT (1836-1897), según expresas directivas de Dardo Rocha, para levantar la ciudad de La Plata se pusieron en juego todos los recursos técnicos y humanos disponibles. Fue necesario tender tres líneas férreas de 90 kilómetros que sirvieron para transportar millares de toneladas de cal y piedra que fueron traídos desde muy lejos porque no había materiales de construcción en la zona. De inmediato se levantaron más de cien hornos de ladrillo ya que no había ninguno en el lugar y en pocos meses la ciudad comenzó a ser realidad. El mismo arquitecto Benoit, realizó el trazado, planeó y dirigió la construcción de casi todos los edificios oficiales, entre ellos, la Catedral y la Iglesia de San Ponciano y a principios de 1883, se instalaron en el lugar los arquitectos y constructores italianos Juan Buschiazzo, Angel Fiorini, Pedro Rimoldi y Luis Gamba, quienes con el concurso de 4.000 albañiles y obreros italianos pusieron manos a la obra y la ciudad comenzó a surgir.

 

Una de las primeras obras en iniciar su construcción fue la Catedral. Luego se levantaron el Ministerio de Gobierno y Hacienda, el Departamento de Policía y Bomberos, la Iglesia parroquial, el hospital, el Banco de la Provincia y el Hipotecario y la estación del ferrocarril. Bajo la atenta participación de Rocha, se tendieron tres líneas férreas de noventa kilómetros y se proyectó la apertura de más de 2.000 kilómetros de caminos que debían converger en la nueva capital que pronto estuvo también conectada por la red telegráfica. Se empedraron las calles, se tendieron cables del alumbrado eléctrico y se establecieron las aguas corrientes. Fue un milagro de la voluntad y del tesón humano. En pocos años, la nueva ciudad pasó del proyecto a la realidad; del plano a la construcción en una llanura desierta, junto a un bosque artificial.

 

En el corto plazo de un año y medio ya estaban casi listos la mayoría de los edificios públicos y numerosos privados. Ya había 1.500 casas particulares y el 15 de abril de 1884, se instalaron las autoridades, cuando la ciudad ya tenía 20.000 habitantes, de ellos 15.000 italianos.

 

Concebida con fastuosidad y creada con abundancia, se levantaron los palacios públicos como hitos gigantescos del desarrollo urbano.